Sofocos

CONSEJOS
 
Los sofocos constituyen episodios muy molestos en la vida de una mujer, especialmente durante la noche, cuando el calor y el sudor nocturno imposibilitan el sueño.
 
Es muy importante saber cómo controlar los sofocos, cómo disminuir la frecuencia de aparición para poder seguir haciendo una vida normal.
 
Existen factores no modificables que predispondrán a la aparición, como la edad, los antecedentes familiares...
 
Sin embargo, existen otros factores controlables, a los que podemos atender y que podemos modificar de manera que la predisposición a sofocos, así como al resto de  síntomas que acompañan a la menopausia, sea menor. Entre éstos, el colesterol elevado, el tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, así como otros como la falta de ejercicio, el estrés, la obesidad o la ingesta de alcohol.
 
Y aquí exponemos nuestros consejos ante estos factores, que en cualquier caso, deben ser valorados e indicados por su médico para su situación particular:
 
Control de factores de riesgo modificables
 
El colesterol elevado se considera un factor de riesgo que condiciona la aparición de muchas enfermedades. Siempre bajo criterio y supervisión de su médico, se debe tratar el exceso de colesterol con dieta o con tratamientos farmacológicos como resinas, fibratos o estatinas.
 
Debe evitarse el hábito tabáquico, ya que se ha demostrado que el tabaco es un conocido factor de riesgo que predispone a la aparición de patología cardiovascular y de numerosos tumores.
 
En situaciones en las que se la tensión arterial se encuentra anormalmente elevada ésta se debe controlar reduciendo la sal, practicando ejercicio físico, controlando el peso o con tratamiento farmacológico. Los riesgos de una presión arterial elevada son asimismo considerables, entre otros puede condicionar la aparición de accidentes cerebrovasculares, angina de  pecho e infarto de miocardio u otras patologías vasculares (oculares, renales, etc.).
 
Cuidar la alimentación y otros hábitos de vida saludables
 
Debe cuidarse la alimentación. Se debe evitar la obesidad haciendo una dieta hipocalórica y ejercicio físico. Debe reducirse el consumo de alcohol.  Debe evitarse el sedentarismo, hacer sesiones de 20-30 minutos o caminar 1 hora la día condiciona una mejora en muchos de los factores de riesgo anteriormente citados.
 
Evitar los alimentos que producen sofocos
 
Se deben evitar aquellos alimentos que se sabe que predisponen a sufrir sofocos como comidas especiadas (sobre todo las picantes), estimulantes como el café, alcohol, etc.
 
Es recomendable que las cenas sean ligeras para evitar así las digestiones pesadas, al igual que seguir una dieta mediterránea, basada en:
 
-    Aceite de oliva
-    Cereales
-    Verduras
-    Legumbres
-    Frutas
-    Frutos secos
-    Pescado
-    Evitar grasas saturadas
 
Evitar el calor y los cambios bruscos de temperatura
 
Para ello deben evitarse los lugares en los que hace mucho calor y buscar un ambiente más fresco. El ambiente ideal para la época de la perimenopausia es aquel que mantiene una temperatura constante de 22 - 23ºC.
 
Los cambios bruscos y repentinos de temperatura (de lugar fresco a caluroso y viceversa) es un motivo de aparición de un sofoco. Antes del cambio, se aconseja pasar por un ambiente de temperatura intermedia, para que el cuerpo se habitúe más fácilmente.
 
Se debe dormir en ambientes ventilados, de esta forma se disminuirá la aparición de sofocos y sudoración nocturna.
 
Hidratarse adecuadamente
 
La mujer debe estar adecuadamente hidratada. Debe beber suficientes líquidos.
 
En los momentos en los que está pasando por un sofoco, puede ayudar a aliviarlo beber poco a poco agua muy fría.
 
Utilizar ropa adecuada
 
La ropa debe ser cómoda y fresca, preferiblemente de fibras naturales (algodón), que dejan pasar el calor según la temperatura ambiental.
 
Utilizar técnicas de respiración y de relajación
 
Las técnicas de relajación como el yoga,  masajes o los baños de inmersión, ayudan a mantener un buen control del organismo. Esto es interesante para disminuir la frecuencia e intensidad de los sofocos.
 
Puede ser conveniente practicar una respiración de relajación justo en el momento en que comienza el sofoco para que la tensión y el estrés no aumenten en intensidad y duración.